Yo soy un hombre joven, recién casado, con una proyección de futuro en el trabajo creo que buena, tengo una hipoteca como todo hijo de vecino, y económicamente estoy mas o menos estable, ella mi mujer es....que decir de ella, para mi lo es todo, siempre se dice lo mismo, pero en mi caso es verdaderamente cierto, y mentir seria confundirme a mi mismo, es guapa, joven, profesionalmente independiente, que adora a su marido, (al menos eso es lo que yo pensaba), le encanta su casa, es de vida sencilla y gustos moderados, en definitiva somos una pareja que no tiene demasiados problemas,.... bueno mejor dicho no tenía, porque desde un tiempo a esta parte a mi vida se le han echado encima un cúmulo de situaciones catastróficas, que están llevándome a la desesperación, y la ha cambiado radicalmente yo casi diría que roza la tragedia,..... y de la forma mas entupida.
Todo comenzó hace unos meses, yo vivo en un primer piso, y una noche de verano, escuchaba a mi esposa, entre murmullos y sostenida la voz por los ecos de la noche, escuchaba como desde la calle y justo debajo del balcón, hablaba con una vecina sobre cosas del día a día, cosas sin demasiada importancia, diríamos que una conversación típica entre vecinos, hablaban sobre trabajo, de los precios, de la derrama del portal, etc. etc., su voz me estaba embriagando, y comencé a sentir ese hormigueo que se siente cuando la sangre comienza a enardecer, y fue en ese preciso momento que decidí afeitarme para cuando regresara estar aseado atractivo, y dispuesto para ella, pues esa noche el cuerpo... me comenzaba a pedir guerra.
Me afeite y me dispuse a echar la loción, pero no me di cuenta de que mi esposa había utilizado un tarro de loción gastado, para guardar aguarrás, y ni corto ni perezoso me rocié la cara con el, ¡¡¡¡¡dios mío me abraso¡¡¡¡¡ mi primera reacción fue la mas lógica, buscar la toalla, pero tenia los ojos cerrados y dando manotazos tire el vaso de agua que tenia preparado para enjuagarme la boca, me moje los pies pero seguí dando manotazos y con el agua resbale dando de lleno y con la cabeza contra el lavabo, ¡¡¡¡Dios¡¡¡ intente agarrarme al sujeta toallas, pero mis dedos como inducidos por un intento de suicidio, se introdujeron en el enchufe de la pared, dándome una descarga eléctrica, que menos mal que saltaron los plomos que si no,... la palmo, me quede a oscuras y notaba un hilo de sangre que fluía de mi frente, puedo jurar sin ningún tipo de complejo, que estaba acojonado, incluso creo recordar que se me saltaban las lagrimas, seguí escuchando la voz de mi esposa, y corrí al balcón para pedirle auxilio, pero como no veía nada, cuando estaba cerca del balcón tropecé con el cubo de fregar que ella había dejado, dando tal tropezón que mi cuerpo salio despedido por el balcón, creí que moriría, el miedo era tal, que aunque lo intente no logre sacar de mi boca ni un leve graznido, nada capaz de llamar la atención de mi mujer, la cual según caía por e balcón pude observar el momento que entraba en el portal, gracias a dios tuve la buena... o mala suerte según como se mire, que en ese preciso momento pasaba un camión de desechos de pescado, y fui a caer dentro, (por desgracia esa es la única pega del barrio cerca de aquí hay una planta de deshechos de pescado, que en verano es sencillamente insufrible) caí en el interior del camión que con el golpe se abrió la trampilla de carga, cerrándose tras de mi, ¡¡¡CLAC¡¡¡¡ aquel sonido me hizo presagiar un mal momento, comenzando por el olor que era insoportable, yo intentaba agarrarme pero era imposible, estaba todo resbaladizo entre tantas cabezas y tripas del pescado, ¡¡¡¡socorro¡¡¡ gritaba pero nadie me escuchaba, no me lo podía creer, estaba encerrado en un camión lleno de mierda¡¡¡ yo que tanto me había movilizado para evitar intentar que cerraran la planta ahora estaba siendo victima de su repugnante función, pasados unos minutos decidí rendirme pues era evidente que no saldría hasta llegar al destino, me acurruque como buenamente pude, y con una de las mangas del pijama me fabrique una especie de mascarilla, y así pase una hora mas o menos hasta que noté que el camión se detenía, por fin se terminaría esta pesadilla.